Acabo de oir, como cada semana, un espacio en el programa La Ventana, de Gemma Nierga, en la Ser. Este programa, al que estoy enganchada, está lleno de espacios en el que se tratan temas de todo tipo, política, cultura, música, libros, actualidad, entrevistas y también hay tertulias muy diversas, entre presos dentro de la carcel, entre sabios, entre latinoamericanos en diversas partes del mundo... pero hay una que a mi me gusta sobremanera: se trata de una tertulia en la que sus componentes son personas con alguna enfermedad mental. No he conocido mentes más razonables, bien amuebladas y ordenadas. Habitualmente están Víctor y Cristina, a quien gusta que le llamen Princesa Inka, y algún invitado distinto cada semana. Ellos tienen una emisoria de radio desde la que hablan de la enfermedad mental como ellos quieren que sea tratado el tema. Se trata de Radio Nikosia. Me gusta mucho oirles a ambos, dan unas opiniones tan lúcidas y sensatas, aunque no están faltos de originalidad al ser personas que, debido a su enfermedad, han ido mentalmente más lejos que los que no hemos pasado por ello. Al final de la sección, Princesa Inka nos lee una poesía propia. Y ahi quería yo llegar. Es una poetisa maravillosa, me gustan todos los poemas que escribe y algunos me entusiasman. Creo que debería editar un libro con su trabajo. Yo, desde luego, lo compraría. Hoy ha sido especialmente hermoso cuando tras la poesía hemos escuchado una viejacanción, que Cristina le ha dedicado a su "tita" de Granada, de Serrat titulada La Tieta y la ha ido traduciendo a medida que la oía y se ha emocionado. También Gemma se ha emocionado, pero no tiene mérito, pues quienes la conocemos (aunque sea por la radio) sabemos que es de emoción y lágrima fácil.
En cuanto he podido he venido corriendo al ordenador a postear la emoción vivida en la radio hace unos minutos. Gracias Princesa.