¿Sabías por qué se llama PONER LOS CUERNOS a ser infiel a la pareja?

Entre las diferentes acepciones de cuerno que encontramos en el diccionario, aparece: fig. Faltar la mujer a la fidelidad conyugal. Actualmente se usa sin distinguir el sexo del adúltero, pero es importante para retroceder hasta el origen hacer la distinción.
Así, poner los cuernos es un giro lingüístico que se aplica actualmente con el significado de ser infiel a la pareja, aunque en un principio se refirió a la infidelidad femenina dentro del matrimonio, y en algunos aspectos a la infidelidad consentida, como fuente de ingresos familiares. Como dice el saber popular: “los cuernos son como los dientes, duelen al salir pero sirven para comer”.

Aunque hoy su significación no importa y se utiliza como cualquier otro insulto, se llamaba cabrón al marido que consentía en el adulterio de su mujer, posiblemente en comparación con el comportamiento del macho cabrío. Y de ahí que poner los cuernos pasase a ser un sinónimo de cabrón y de cornudo. Este último calificativo estaba recogido en el código penal y su uso podía estar penalizado. Era una de las palabras mayores junto a gafo (leproso), sodomético (sodomita), traidor, hereje y puta (dicho a una mujer casada). Todas eran consideradas palabras injuriosas y ofensivas si se pronunciaban en público y podían dar lugar a un proceso judicial.
En el Vocabulario de Refranes del maestro Correas al respecto de encornudar o llamar cornudo, se hace referencia al cuco o cuclillo, del que dice un antiguo cantar:
Soy de la opinión del cuco,
pájaro que nunca anida;
pone el huevo en nido ajeno
y otro pájaro lo cría.
Este pájaro —que es tan cómodo que no se molesta en incubar sus huevos, sino que las hembras los depositan en otros nidos de pájaros con huevos de parecido tamaño y color paraqueotra ave los empolle— tiene un comportamiento sexual peculiar debido al hecho de que existen bastante más machos que hembras (proporción de 1 a 10). Por ello cada hembra se aparea con varios machos. Por ello también se llamó cuclillo al marido engañado, aunque el apelativo no perduró como el de cabrón.
Sebastián de Covarrubias dice: “El cornudo que no es sabidor ni consiente en que le ponga su mujer los cuernos, como no tiene culpa, no se le da pena; aunque el otro se quejaba, y quedó en proverbio tras cornudo apaleado.”
Queriendo castigar la justicia al consentidor y al que sin consentir pecaba de exceso de bondad o falta de precaución, se le mandaba emplumar y se le ponía unos cuernos de pluma en la cabeza a la manera del cuclillo. Con el tiempo, para aumentar la afrenta, se fueron aumentando éstos hasta formar una enramada como la que luce el ciervo en su testuz. Se le obligaba a pasear por las calles de la población remedando el canto de “cucú” mientras su desleal esposa le azotaba.
Ella, a su vez, recibía azotes del verdugo. De ahí nació la expresión además de cornudo, apaleado.

De todo esto me he enterado en 1de3.com

Esto de los cuernos ya sabemos que a lo largo del tiempo,en los paises latinos y sobre todo en España e Italia,no ha sido plato de buen gusto para cualquier "cabrón" o "cornuda".
Hoy en día,aunque nadie quiere tener la frente floreada,no parece que sea tan grave.Son otros tiempos,otras costumbres ya poco importa.......al principio te cabreas,y nunca mejor dicho,pero al final lo olvidas y a otra cosa mariposa.
Así que se me ocurre para tomarlo con un poco de humor la siguiente historia.
-Sr. juez,vengo a demandar a mi esposa.
-Dígame,por favor
-Ella me pone los cuernos
-´Dígame,¿como se llama?
-Me llamo Cornelio Becerra Del Toro
-¿Donde nació usted?
-En Cabeza Del Buey
-¿Bajo qué signo del zodiaco?
-Soy tauro
-¿Profesión?
-Músico,toco el corno
-¿Donde se casó?
-En Cabra
-¿El viaje de novios donde lo hizo?
-En Capri y Torino
-Ay cabrón cabrón.Estás predestinado a los cuernos.
Sabía que te iba a gustar el tema, pillín....!!
Besos.
En dos palabras: P'os zí
Hablando de cuernos mira por donde he encontrado sin querer la "bonita" historia que a continuación pongo.
¿Será verdad?,¿será mentira?,¿se podría dar el caso?...,puede ser.
Esto es un hijo que encuentra novia para casarse y se lo comunica al padre:
- Papá, he encontrado al amor de mi vida, me voy a casar.
- Sí hijo, ¿Y quién es ella?
- Jaimita, la hija del carnicero.
- ¿Jaimita? Ufff, hijo, yo... Lo siento pero con esa chica no te puedes casar. En realidad es tu hermana. Yo de joven pues... Vivía la vida y... En fin, esperaba no tener nunca que revelarlo, pero ahora no me queda más remedio, es tu hermana.
El pobre hijo se va con un disgusto de la pera pues le había costado un huevo encontrar novia para casarse, pero 8 meses más tarde ya había encontrado otra y se lo dice de nuevo al padre:
- Papá, he encontrado al amor de mi vida, me voy a casar.
- Sí hijo, ¿Y quién es ella?
- Paquita, la hija del zapatero.
- ¿Paquita? Jodeeer... Hijo yo... No sé cómo decirlo pero... Ella también es tu hermana.
- ¡Pero Papá!
- ¡Compréndeme hijo! Yo era joven, tu madre y yo no pasábamos una buena racha y... en fin...
Nuevamente apesadumbrado deja a la segunda novia. Pero es capaz de recuperarse del trance y al año y medio va adonde el padre con una nueva candidata:
- Papá, he encontrado al amor de mi vida, me voy a casar.
- Sí hijo, ¿Y quién es ella?
- (Acojonado pero firme) Marieta, es huérfana de madre (además era negra).
- ¡Mecaguen hijo!
- ¡Papá, no!
- Hijo yo... Fui voluntario en la cruz roja... Todavía era joven... Tú eras muy pequeño... Tu madre y yo... Quería vivir la vida...
El hijo no lo soporta más y se marcha llorando a su cuarto. Alertada por los sollozos se acerca la madre que le pregunta por su estado. El hijo, destrozado, le explica las tres intentonas:
- Mamá, me quise casar con Jaimita y resulta que es mi hermana porque papá, de joven... en fin, también me quise casar con Paquita... y lo mismo, ¡Y hasta con Marieta! ¡No puedo más!
- Hijo, -responde la madre- cásate con la que te de la gana, que ese tío no es tu padre.
Es lo que se merece, como poco.
Jajajajaja!! buenísimo!!!