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La Coctelera

la-colla-vella-del-valles

1 Marzo 2008

quim monzo i el discurs

El passat mes d'octubre, com ja deveu saber, la Cultura Catalana va ser la convidada a la Fira del Llibre de Frankfurt. Més enllà de la polémica sobre quí i quí no forma part de la cultura catalana, vaig veure (i llegir) el discurs inaugural a càrrec d'en Quim Monzó. I el vaig trobar tan bó, ben escrit, original, divertit i, en alguns moments, cínic, que he pensat posar-lo aquí per a gaudi dels centars de milers de lectors d'aquest blog. En general, a aquest acte d'inauguració el país convidat encarrega el discurs a la vaca més sagrada, que normalment és un vellet que no s'aguanta els pets, que fa un discurs protocolari i previsible i que gairebé no s'entén. Enguany els escriptors, editors, polítics i demés convidats vàren tributar un apoteósic aplaudiment d'un minut i mig de durada a en Monzó, qui va haver d'aixecar-se un parell de cops de la butaca ón havía anat a seure, per correspondre a l'ovació i als "bravos" que va deixar anar el públic. Val la pena sentir-lo o llegir-lo (o totes dues coses).



He posat el discurs original i la seva traducció al castellà.


Señoras y señores:

Como nunca he pronunciado ningún discurso (y no sé si se me daría bien) les voy a contar un cuento.

El cuento trata de un escritor (un escritor que siempre habla muy aprisa) que, un buen día, recibe la propuesta de pronunciar el protocolario discurso inicial de la Feria del Libro de Francfort.

Ello sucede el año en que la cultura catalana es la invitada de honor. Pongamos que es en 2007. Antes de aceptar el encargo, el escritor en cuestión —catalán y, por lo tanto, gato escaldado— duda. Piensa: “Y ahora ¿qué hago? ¿Acepto la invitación? ¿No la acepto? ¿La declino con alguna excusa amable? Si la acepto, ¿qué pensará la gente? Si no la acepto, ¿qué pensará a su vez esa misma gente?”

No sé como funcionan las cosas en otros países, pero les aseguro que en el mío la gente tiene tendencia a pensar muchas cosas, y a sacar muchas conclusiones.

Si un día cuentas que, en la sastrería, mientras toma tus medidas el sastre te pregunta “¿Hacia qué lado carga usted?”, y tú contestas que hacia la derecha (o hacia la izquierda), la gente saca conclusiones. Si vas a la frutería y pides manzanas saca conclusiones. Y si pides naranjas, lo mismo.

Hagas lo que hagas —cargues hacia la derecha o hacia la izquierda, compres manzanas o naranjas— la gente tiene un alto nivel de clarividencia. La gente es muy perspicaz y siempre deduce cosas, incluso ciudades que no aparecen en ningún mapa. Si das un paso hacia delante, ¿por qué no te quedaste quieto? Si te quedas quieto, ¿por qué no avanzaste?

Pero sucede que el escritor en cuestión cree que no tiene que pedir perdón a nadie por sentirse parte de la cultura que ese año han invitado a Francfort; así que decide aceptar. Es evidente que no le van a proponer pronunciar el protocolario discurso inicial el año en el que la cultura invitada a la Feria de Francfort sea la turca, la vietnamita o la n’gndunga. Así pues, dice que sí, que lo va a hacer, y a continuación se sienta en una mesa, coge un bolígrafo y una libreta y empieza a calibrar qué es lo que va a decir.

Se siente un poco perplejo. A lo largo de los tiempos, la bonanza nunca ha estado junto a la literatura catalana. Las lenguas y las literaturas no tendrían que recibir nunca el castigo de las estrategias geopolíticas, pero lo reciben, y mucho. Por esto le sorprende que un montaje como éste —la Feria de Francfort, dedicada a la gran gloria de la industria editorial— haya decidido invitar a una cultura con una literatura desestructurada, repartida entre diversos Estados en ninguno de los cuales es lengua verdaderamente oficial (a pesar de que haya Estado y medio que así lo proclamen, siempre que esa proclamación no moleste a los turistas, los esquiadores o los repartidores de butano).

Por eso tiene dudas sobre la invitación a Francfort. ¿De golpe y porrazo el mundo se ha vuelto magnánimo con ellos, si tantos hay que los quieren perpetuamente periféricos? Recuerda, además, que en otro montaje literario —más nórdico y bastante más pomposo—, hace poco más de un siglo (en 1904), el jurado del Nobel de literatura premió a Frederic Mistral. Frederic Mistral no era catalán. Era occitano. La referencia sirve —no sólo porque algunos catalanes y occitanos se sienten próximos— sino porque el premio molestó tanto a los puristas de la Nación-Estado (“Soyez propre, parlez français!”) que nunca jamás otra literatura sin Estado ha vuelto a recibir un premio Nobel.

Además de la sensación de perplejidad, el personaje de nuestro cuento tiene una sensación de justicia. Quizá “justicia” no sea la palabra exacta. Algo parecido, pues. A pesar de que —como ya se ha dicho— los avatares políticos nos han ido de forma que no invita a demasiadas alegrías, la literatura catalana es, claramente, una de las piedras fundacionales de la cultura europea. Ninguna literatura sin Estado de esta Europa (que ahora dicen que construimos entre todos) ha sido y es tan sólida, tan dúctil y tan continuada.

¿Tiene que mencionar todo esto en el discurso? Quizá podría empezar diciendo que la potencia inicial que hizo que la literatura catalana ocupara un lugar preferente en Europa durante la Edad Media nace con Ramon Llull (Raymundus Lullus, Raimundo Lulio, Raymond Llull, Raymond Lully: como prefieran ustedes). Ramon Llull era filósofo, narrador y poeta. Era mallorquín, de esa Mallorca convertida hoy en día en un ‘Bundesland’ geriatrico-turísto alemán. Nacido mucho antes que los ‘tour operators’, los vuelos de bajo coste y la ‘balearización’ dictaran las normas de vida en esas costas, cientos de años antes de la llegada de Boris Becker y de Claudia Schiffer, en pleno siglo XIII Ramon Llull estructuró una lengua coherente y rigurosa, la misma lengua en la que, de manera vibrante y corrompida, hablamos y escribimos todavía en la actualidad.

Pero al escritor le asaltan otras dudas. Puesto que va a hablar en Francfort, ¿tendría que ilustrar su discurso con detalles que pudieran ser del interés de los germanohablantes? ¿Tendría que mencionar al Archiduque Luis Salvador de Austria-Toscana, ‘S’Arxiduc’? ¿Tendría que mencionar al señor Damm y al señor Moritz, cerveceros de tierras germánicas y fundadores de algunas de las marcas de cerveza que los catalanes aún tomamos hoy en día? Si así lo hiciera seguro que le llamarían frívolo, y eso aún le empuja más a hacerlo. Ya puestos, podría mencionar al señor Otto Zutz, gran oftalmólogo —“diplomado en España y Alemania”— que ha terminado por dar nombre a una espléndida discoteca de Barcelona y que, en vida, graduaba la vista de muchos barceloneses. De algunos miembros de la familia del poeta Carles Riba, por ejemplo, según explica su nieto —Pau Riba, también poeta, además de cantante— en el texto que acompaña a su disco “Dioptria”.

Tampoco sabe si debería citar los nombres de los más grandes que han configurado el hilo literario que llega hasta hoy: Bernat Metge, J.V. Foix, Narcís Oller, Anselm Turmeda, Joan Brossa, Joanot Martorell, Llorenç Villalonga, Jordi de Sant Jordi, Jaume Roig, Josep Carner, Jacint Verdaguer, Isabel de Villena, Josep Maria de Sagarra, Àngel Guimerà, Santiago Rusiñol, Joan Maragall, Eugeni D’Ors, Josep Pla, Joan Sales, Mercè Rodoreda... Y ¿tendría que hacerlo de forma amontonada o los tendría que mencionar por orden cronológico?

¿O quizá sería preferible no citar a ninguno?

Citar todos estos escritores (la mayoría de ellos desconocidos por el mundo literario que revolotea por Francfort) ¿no hará que los asistentes a la ceremonia de apertura de la Feria del Libro se aburran al escuchar nombres que les suenan más bien poco? ¿No les incitará a mirar el reloj mientras piensan: “¡Qué rollo, este hombre!”? Por eso decide que no va a nombrar a ninguno (aunque, de hecho, ya los haya nombrado durante el mismo proceso de dudar si los tiene que nombrar o no). Además, por lo que ha leído, en la Feria del Libro habrá una exposición que hablará de ello. Aunque —seamos sinceros— ¿cuántos de los asistentes a este acto inaugural van a visitar después esa exposición con un interés no meramente protocolario? Seamos sinceros y optimistas: muy pocos. A pesar de que se trate de una Feria del Libro y los escritores más desconocidos sean precisamente los que tendrían que excitar las ganas de leer de los interesados en descubrir maravillas literarias y no en dejarse llevar simplemente por el tam-tam comercial de lo que toca en cada momento.

Pero, cuanto más piensa en ello, menos se imagina como tendría que ser su discurso. Teniendo en cuenta que mucha gente tiene del mundo una idea preconcebida, a partir de la geometría actual del poder político-cultural, quizá podría contar que, en Europa —desgarrado ya el latín en lenguas vulgares—, el primer tratado de Derecho fue el catalán “Consolat de Mar”, por el cual se rigieron las relaciones marítimas en el Mediterráneo. Quizá podría añadir que algunos de los primeros tratados europeos sobre medicina, dietética, filosofía, cirugía o gastronomía se escribieron también en lengua catalana.

Pero, ¿servirían de algo tantos datos? ¿Qué es lo que otros escritores han dicho en anteriores discursos inaugurales de esta misma Feria? El escritor busca entonces algunos de esos discursos iniciales y los lee. Casi siempre, en esos discursos, se da una gran exaltación de la cultura propia, y ve que siempre (en cada caso es lo mismo) a quien no pertenece a la cultura exaltada los discursos le suenan vacíos, como el murmullo del agua que corre río abajo sin que nos percatemos.

Son discursos al estilo del que, durante la dictadura franquista, pronunció en Nueva York, en la sede de las Naciones Unidas, el violonchelista Pau Casals. Fue un discurso que emocionó a los catalanes con la misma intensidad con la que dejó indiferentes al resto de los habitantes del planeta: “I am a Catalan. Today, a province of Spain. But what has been Catalonia...?”: “Soy catalán. Cataluña es hoy en día una provincia de España, pero ¿qué fue Cataluña? Cataluña fue la nación más grande del mundo. Les diré por qué. Cataluña tuvo el primer Parlamento, mucho antes que Inglaterra. Cataluña tuvo las primeras Naciones Unidas...”

También ve que otros escritores que han pronunciado discursos iniciales en la Feria del Libro han intercalado poemas. Quizá también él lo haga. Podría, por ejemplo, leer el trabalenguas que un día (en una fenomenal parodia de discurso militar) recitó el grandísimo Salvador Dalí, como si se tratara de la poesía más excelsa del mundo:


Era una gallina pinta, pipiripinta, gorda, pipirigorda, pipiripintiva y sordaque tenía tres pollitos pintos, pipiripintos, gordos, pipirigordos, pipiripintivos y sordos.
Si la gallina no hubiera sido pinta, pipiripinta, gorda, pipirigorda, pipiripintiva y sorda,
los pollitos no hubieran sido pintos, pipiripintos, gordos, pipirigordos, pipiripintivos y sordos.

De hecho, si el discurso es parte de un ritual y, como en todos los rituales, lo que realmente importa es la forma, el protocolo, la americana, la corbata (o la ausencia de corbata), ¿importa mucho lo que uno dice exactamente? ¿En una ceremonia religiosa en una lengua muerta (una misa en latín, por ejemplo), es importante que los fieles no entiendan el texto? Aún más: ¿hace falta decir algo en concreto? Los políticos son hábiles malabaristas, y por eso sus discursos resultan ejemplares: repletos de palabras-comodines que, con gran maestría —para parecer gente responsable—, aplican en el momento justo aunque, de hecho, se las acabe llevando el viento: letras que forman sílabas que forman palabras para cubrir el expediente.

En un disco, ese músico fenomenal que es Carles Santos grabó hace años una pieza espléndida que consiste en una mezcla de declaración de amor y discurso de político. Se trata de un texto donde las vacuidades y las promesas se sustituyen por una repetición constante de la palabra “Sargantaneta”, aliñada con adjetivos exaltados. (“Sargantaneta” —lagartijita— es el nombre de su barca de pesca). Entonces, ¿no sería un texto lleno de palabras-comodines, de ‘lagartijitas’, el discurso ideal para un acto como el de la inauguración de la Feria del Libro? Un texto tan abstracto y tan vacío que, sin cambiar ni una frase, pudiera utilizarse también en cualquier otro tipo de acto: literario, deportivo, cinegético o filatélico. Que tanto sirviera para presentar un libro de poesía lírica como para inaugurar una línea ferroviaria. Un discurso tan ambiguo que fuera todo ritmo —¡ritmo, ritmo!— pero que en el fondo no tuviese sentido alguno.

Todo esto es lo que el escritor que siempre habla muy aprisa (y que, un buen día, recibe la propuesta de pronunciar el protocolario discurso inicial de la Feria del Libro de Francfort) duda si tiene o no que decir. Duda a su vez si —si lo dice— le van a escuchar con atención. En caso de que fuera así, duda también si van a entender qué quiere explicar exactamente. También piensa que, de hecho, podría decir cualquier otra cosa (sin que en el fondo cambiase nada) si, en el resto de detalles, cumpliera a rajatabla con el ceremonial. Una de cuyas particularidades importantes es, por cierto, el tiempo. Y eso sí que lo tiene claro: cuando llegue el momento de acabar —el máximo de minutos estipulados son quince— mirará su reloj [mira su reloj] y dirá:

—Nada más. Muchas gracias. Buenas tardes.

Traducción de Maribel Vidal.

Senyores i senyors,

Com que de discursos no n’he fet mai (i no sé si en sabria) els explicaré un conte.

El conte va d’un escriptor que sempre parla molt de pressa i que per aquest motiu sovint s’entrebanca. Doncs a aquest escriptor, un dia —l’any que la cultura catalana n’és la convidada— li proposen de fer el discurs inicial de la Fira del Llibre de Frankfurt.

Abans d’acceptar l’encàrrec, l’escriptor en qüestió —català i, per tant, gat escaldat— dubta. Pensa: “I ara ¿què faig? ¿Accepto la invitació? ¿No l’accepto? ¿La declino amb alguna excusa amable? Si l’accepto, ¿què en pensarà la gent? Si no l’accepto, ¿què en pensarà també la gent?”

No sé com van les coses a d’altres països, però els asseguro que al meu la gent té tendència a pensar moltes coses, i a treure moltes conclusions. Si un dia expliques que, quan vas a cal sastre, l’home, mentre et pren les mides, pregunta: “¿Cap a quina banda carrega vostè?”, i tu contestes que carregues cap a la dreta (o que carregues cap a l’esquerra), la gent treu conclusions. Si vas a la fruiteria i demanes pomes treu conclusions. Si demanes taronges també en treu.

Facis una cosa o facis l’altra (carreguis cap a la dreta o cap a l’esquerra, compris pomes o taronges) la gent té un alt nivell de clarividència. La gent és molt perspicaç i sempre dedueix coses, fins i tot ciutats que no són a cap mapa. Si fas un pas endavant, malament per no haver-te quedat quiet. Si et quedes quiet, malament per no haver avançat.

Però passa que l’escriptor en qüestió creu que no ha de demanar perdó a ningú per sentir-se part de la cultura que aquell any han convidat a Frankfurt; de manera que decideix acceptar. És evident que no l’hi proposaran pas —fer el protocol·lari discurs inicial— l’any que la cultura convidada a la Fira de Frankfurt sigui la turca, la vietnamesa o la n’gndunga. Així, doncs, diu que sí, que el farà, i tot seguit s’asseu a una taula, agafa un bolígraf i una llibreta i comença a rumiar què hi ha de dir.

Una mica, se sent perplex. Al llarg dels temps, la bonança de la història no ha estat al costat de la literatura catalana. Les llengües i les literatures no haurien de rebre mai el càstig de les estratègies geopolítiques, però el reben ben fort. Per això el sorprèn que un muntatge com aquest —la Fira de Frankfurt, dedicada a la gran glòria de la indústria editorial— hagi decidit convidar una cultura amb una literatura desestructurada, repartida entre diversos Estats en cap dels quals és llengua realment oficial (encara que n’hi hagi un i mig que ho proclamin; sempre i quan aquesta proclamació no molesti els turistes, els esquiadors de pas o els repartidors de butà).

Per això té dubtes a propòsit de la invitació a Frankfurt. ¿De cop i volta el món s’ha tornat magnànim amb ells, quan n’hi ha tants que els volen perpètuament perifèrics? Recorda, a més, que, en un altre muntatge literari —més nòrdic i bastant més pompós—, ara fa poc més d’un segle (el 1904) el jurat del premi Nobel de literatura va premiar Frederic Mistral. Frederic Mistral no era català. Era occità. Però la referència serveix —no sols perquè alguns catalans i alguns occitans se senten a prop— sinó perquè el premi va molestar tant els puristes de la Nació-Estat (“Soyez propre, parlez français!”) que —mai més a la vida— cap literatura sense Estat ha tornat a tenir un premi Nobel.

A més de la sensació de perplexitat, el personatge del nostre conte té una sensació de justícia. Potser “justícia” no és la paraula exacta. Alguna cosa semblant. Tot i que —com s’ha dit— als catalans els avatars polítics ens han anat d’una manera que no convida a gaire alegries, la literatura catalana és, clarament, una de les pedres fundacionals de la cultura europea. Cap literatura sense Estat d’aquesta Europa (que ara diuen que construïm entre tots), no ha estat ni és tan sòlida, tan dúctil i tan continuada.

¿Ha d’explicar tot això, en el discurs? Potser podria començar dient que la potència inicial que va fer que la literatura catalana tingués lloc preferent a Europa durant l’Edat Mitjana neix de Ramon Llull (Raymundus Lullus, Raimundo Lulio, Raymond Llull, Raymond Lully: com els agradi més). Ramon Llull era filòsof, narrador i poeta. Era mallorquí, d’aquesta Mallorca avui esdevinguda un "bundesland" geriàtricoturístic alemany. Nascut molt abans que els ‘tour operators’, els avions de baix cost i la ‘balearització’ dictessin les normes de vida d’aquelles costes, centennis abans de l’arribada de Boris Becker i de Claudia Schiffer, en ple segle XIII Ramon Llull va estructurar una llengua travada i rigorosa, la mateixa llengua en la que, de manera vibrant i corrompuda, encara parlem i escrivim ara.

Però l’escriptor té altres dubtes. Ja que ha de parlar a Frankfurt, ¿ho hauria d’amanir amb detalls que poguessin interessar els germanoparlants? ¿Hauria d’esmentar l’Arxiduc Lluís Salvador d’Àustria-Toscana, S’Arxiduc? ¿Hauria d’esmentar el senyor Damm i el senyor Moritz, fundadors d’algunes de les marques de cervesa que els catalans encara bevem ara? És evident que, si ho fes, li dirien frívol, i això encara l’impel·leix més a fer-ho. Ja posats, podria esmentar el senyor Otto Zutz, gran oftalmòleg —“diplomat a Espanya i Alemanya”— que ha acabat donant nom a una esplèndida discoteca de Barcelona i que, en vida, graduava la vista de molts barcelonins. D’alguns membres de la família del poeta Carles Riba, per exemple, segons es desprèn del que el seu nét —Pau Riba, també poeta i, a més, cantant— diu al text que acompanya el disc “Dioptria”.

Tampoc no sap si hauria de citar els més grans dels que han configurat el fil literari que ens du fins avui: Bernat Metge, JV Foix, Narcís Oller, Anselm Turmeda, Joan Brossa, Joanot Martorell, Llorenç Villalonga, Jordi de Sant Jordi, Jaume Roig, Josep Carner, Jacint Verdaguer, Isabel de Villena, Josep Maria de Sagarra, Àngel Guimerà, Santiago Rusiñol, Joan Maragall, Eugeni d’Ors, Josep Pla, Joan Sales, Mercè Rodoreda...

¿O potser seria millor no citar-ne cap?

Citar tots aquests escriptors (la majoria desconeguts pel món literari que es belluga per Frankfurt) ¿no farà que els assistents a la cerimònia d’obertura de la Fira del Llibre s’avorreixin de sentir noms que els sonen poc? ¿No farà que mirin el rellotge i pensin: “Quin rotllo, aquest home!”? Per això, doncs, decideix que no dirà cap nom (tot i que, de fet, ja els hagi dit en el mateix procés de descriure els dubtes sobre si els ha de dir o no). A més, segons ha llegit, a la mateixa Fira del Llibre hi haurà instal·lada una exposició que parlarà d’això. Encara que —siguem sincers— ¿quantes de les persones que assisteixin a aquest acte inaugural visitaran després aquesta exposició amb un interès no merament protocol·lari? Siguem sincers i optimistes: ben poques. Tot i que es tracti d’una Fira del Llibre, i els escriptors més desconeguts haurien de ser els que més excitessin la set de lectura de les persones interessades a descobrir meravelles literàries, i no a seguir, simplement, el tam-tam comercial del que toca en cada moment.

Però, com més hi rumia, menys clar veu com hauria de ser el discurs. Ja que molta gent té del món una idea feta a partir de la geometria actual del poder políticocultural, potser podria explicar que, a Europa —esqueixat ja el llatí en llengües vulgars—, el primer tractat de Dret va ser el català “Consolat de Mar”, pel qual es van regir les relacions marítimes al Mediterrani. Potser podria afegir que alguns dels primers tractats europeus de medicina, dietètica, filosofia, cirurgia o gastronomia eren també escrits en llengua catalana.

Però, ¿tantes dades servirien gaire de res? ¿Què han dit altres escriptors en anteriors discursos inaugurals d’aquesta mateixa Fira? -L’escriptor busca aleshores alguns d’aquests discursos i els llegeix. En tots hi ha una gran exaltació de la cultura pròpia, i veu clar que, sempre, a qui no pertany a la cultura exaltada tots aquests discursos li sonen distants, com la remor de l’aigua que va riu avall sense que hi parem atenció.

Són discursos a l’estil d’aquell que, durant la dictadura franquista, va fer a Nova York, a les Nacions Unides, el violoncel·lista Casals. -Va ser un discurs que va emocionar els catalans amb la mateixa intensitat que va deixar indiferents la resta d’habitants del planeta: “I am a Catalan. Today, a province of Spain. But what has been Catalonia?...”:“Sóc català. Catalunya avui és una província d’Espanya, però ¿què ha estat Catalunya? Catalunya ha estat la nació més gran del món. Us explicaré per què. Catalunya va tenir el primer Parlament, molt abans que Anglaterra. Catalunya va tenir les primeres Nacions Unides...”

També veu que altres escriptors que han fet discursos inicials a la Fira del Llibre hi intercalen poemes. Potser ell també ho faci. Podria, per exemple, llegir aquell travallengua que, un dia (en una fenomenal paròdia de discurs militar), va recitar el grandíssim Salvador Dalí, com si fos un poema excels:

“Una polla xica, pica, pellarica, camatorta i becarica
va tenir sis polls xics, pics, pellarics, camatorts i becarics.
Si la polla no hagués sigut xica, pica, pellarica, camatorta i becarica,
els sis polls no haguessin sigut xics, pics, pellarics, camatorts i becarics”.

De fet, si tot discurs és part d’un ritual i, com en tots els rituals, el que importa realment és la forma, el protocol, l’americana, la corbata (o l’absència de corbata), ¿importa gaire què s’hi diu exactament? ¿En una cerimònia religiosa feta en una llengua morta (una missa en llatí, per exemple), importa gaire que part dels fidels no entenguin el text? Encara més: ¿cal dir res en concret? Els polítics són grans malabaristes, i per això els seus discursos són exemplars: plens de paraules-comodins que, amb gran mestria —per quedar com a gent responsable—, apliquen en el moment just encara que, de fet, siguin fum i prou: lletres que formen síl·labes que formen paraules per cobrir l’expedient.

Aquest músic fenomenal que és Carles Santos va gravar fa anys una peça esplèndida que consisteix en una barreja de declaració d’amor i discurs de polític. És un text on les vacuïtats i les promeses han estat substituïdes per una repetició constant de la paraula “Sargantaneta”, adobada amb adjectius exaltats. (“Sargantaneta” —“Sagrantaneta”— és el nom de la seva barca de pesca.) ¿No seria, doncs, un text ple de paraules-comodins, de “sagrantanetes”, el discurs ideal per un acte com el de la inauguració de la Fira del Llibre? Un text tan abstracte i tan buit que, sense canviar cap frase, es pogués utilitzar també per qualsevol altra mena d’acte: literari, esportiu, cinegètic o filatèlic. Que tant servís per presentar un nou llibre de poesia lírica com per inaugurar una línia ferroviària. Un discurs tan ambigu que fos tot ritme —ritme, ritme!—, però que en el fons no digués res: absolutament res.

Tot això és el que l’escriptor que sempre parla molt de pressa, que per aquest motiu de vegades s’entrebanca (i a qui un dia li proposen de fer el discurs inicial de la Fira del Llibre de Frankfurt) dubta si ha de dir o no. Dubta també si —si ho diu— els que l’escolten hi pararan atenció. Dubta també si —si hi paren atenció— entendran què vol dir. Pensa també que, de fet, podria dir qualsevol altra cosa sense que en el fons canviés gaire res si, en tota la resta de detalls, compleix el cerimonial. La particularitat més important del qual cerimonial és, per cert, el temps. I això sí que ho té clar: quan arribi als minuts estipulats, mirarà el rellotge i dirà:

Res més. Moltes gràcies. Bona tarda.

QUIM MONZÓ

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21 Febrero 2008

JOSE ANTONIO LABORDETA

Una amiga (gràcies, Montserrat) m'ha fet arribar aquest article del sempre sorprenent i refrescant José-Antonio Labordeta. Expressa de forma resumida i molt concreta el que molts pensem i, sobretot, sabem. No puc entendre com és que hi ha gent que no ho veu: potser sóc poc demócrata?. Aquí el deixo per la vostra reflexió:

José Antonio Labordeta - ¡A rebato!
Publicado en Público el sábado 16 de febrero de 2008
Página nº 26 de la edición impresa

Columna titulada: La ciercera

*Está subiendo al punto de la*

*ebullición el ambiente preelectoral*

*de este país. El PSOE intenta*

*desmarcarse de ese "handicap"*

*terrible que siempre arrastra*

*la izquierda: la abstención y*

*el PP asegura sus votos sacando*

*a la luz todo lo peor que, a través*

*de los años, ha mostrado la derecha:*

*el odio radical, el acabar*

*con el contrario-enemigo y dejar*

*el país, como siempre, huérfano*

*de esperanzas y de ilusiones.*

*Son como termitas destruyendo*

*los pequeños pasos de libertad*

*que aquí hemos ido ganando*

*en contra de la adustez de*

*Aznar, la estupidez de Cañete, el*

*talibanismo de Acebes, la autoritas*

*de doña ESPE y la chulería*

*de alguno de los otros. Sus antecedentes*

*acabaron con la ilusión*

*de una República a tiros; ahora*

*intentan acabar con una Monarquía*

*democrática, miserabilizando*

*a todos, sacando a flote*

*lo peor de cada uno de nosotros*

*y hacer que ahora, tus vecinos,*

*te miren sospechosamente.*

*Se detesta a los homosexuales,*

*se odia a los catalanes, se miserabiliza*

*a los artistas, se destruye*

*la imagen del País Vasco*

*y se maldice la emigración de*

*la que ellos se sirven mas que*

*los demás. Durante ocho años*

*he estado sentado en un escaño*

*sin entender muy bien que*

*era una "peneele" o una "peele" pero*

*lo que si entendí, muy pronto,*

*fue que el PP estaba bajo la batuta*

*de unos seres que nos detestan*

*a la mayoría de los españoles*

*y que hasta que no llegó*

*Zapatero, un agrio olor a*

*desazón se hundía por todos*

*los pasillos de la Cámara. Resumiendo:*

*¡Es tu voto el que*

*hace falta! ¡No seas gilipollas,*

*que ellos no faltan nunca!*

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17 Febrero 2008

LAS NOTAS MUSICALES

¿Alguna vez os habéis preguntado de dónde vienen los nombres dados a las notas musicales?. La verdad es que para mi era un misterio hasta hoy, en que leyendo un articulo de un periódico en el que se hablaba de música, de forma lateral y parcial se tocaba este tema. Así que, a partir de ahí, he ido buscando datos y la cosa parece que fue tal que así:

Los nombres de las notas musicales (latinas, que son las que usamos aquí) provienen de una poesía, del monje benedictino Pablo el Diácono, llamada Ut queant laxis, pero cogiéndo tan solo la primera sílaba de cada verso:


UT queant laxis

REsonare fibris

MIra gestorum

FAmuli torum

SOLve polluti

LAbii reatum

Sancte Ioannes

La traducción sería:

"para que tus siervos puedan exaltar a plenos pulmones las maravillas de tus milagros, disuelve los pecados de labios impuros, San Juan".

Quien ideó este sistema fue otro monje llamado Guido d'Arezzo, considerado el padre de la música. En aquel momento no incluyó la nota SI, pues se consideraba su tono "diabólico". No fué hasta el siglo XVI que se añadió esta nota, derivada de las iniciales de San Juan en latín: Sancte Ioannes.

Dos siglos más tarde, en el XVIII, se cambió la nota UT por DO que proviene de DOminus, Señor en latín.

Latín do, re, mi, fa, sol, la, si

Inglés C, D, E, F, G, A, B

Alemán C, D, E, F, G, A, H

Hindú sa, ri, ga, ma, pa, da, ni

En castellano siempre se escriben con minúscula.

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11 Febrero 2008

MEDIANA EDAD



¿Qué es la Mediana Edad?

¿Cómo podemos reconocerla?

¿Cuándo sabremos que hemos llegado?


Las respuestas a éstas y otras preguntas a continuación:


Reconocerás la MEporque dejas de criticar a la generación más vieja y empiezas a criticar a la generación más jóven.

Sabrás que has llegado a la ME cuando sientas que todo aquello que la Madre Naturaleza te dió, el Padre Tiempo empieza a quitártelo.
Es incuestionable que has entrado en la ME cuando en una cena romántica a la luz de las velas, no consigas leer el menú.

¿Estás en la ME? Enhorabuena y ánimo. ¡Lo peor está por llegar!

Hay tres períodos en la vida:
Infancia
Juventud
y
"¡Se te ve espléndida!"


¿Estás en la Mediana Edad?

¿O eres de los que, sin estarlo, lo parecen?

¿O de los que están y no lo parecen?

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30 Enero 2008

LO QUE ME IRRITA. LO QUE CRITICO. LO QUE ADMIRO.

Lo que me irrita del otro se encuentra en mi inconsciente:

-- Aquello que critico es lo que me sobra.

-- Lo que admiro es lo que me falta.

El trabajo consiste en desarrollar lo que me falta y eliminar lo que me sobra.

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18 Enero 2008

REFLEXIONS FILOSÒFIQUES SOBRE LA RELIGIÓ

He vist un article, signat per Eva Piquer, a l'Avui, que parla de la religió i fa un recull de pensaments que, sobre el tema, ha fet una colla de gent.
He fet un resúm, que us ofereixo.

Elbert Hubbard, filòsof i escriptor:
La fe és l’esforç de creure en allò que el sentit comú et diu que és fals.

Albert Einstein, científic:
El pensament religiós és l’intent de trobar una sortida allà on no hi ha cap porta.

Matthew Tree, escriptor i guionísta:
Des de fa segles que hi ha una alternativa clara al pensament religiós: el pensament científic, o bé, pels que no arribem a ser científics, el sentit comú.

Voltaire, escriptor i filósof:
1.Res és més contrari a la religió i el clero que la raó i el sentit comú.
2.El dubte no és una condició plaent, però la certesa és una condició ridícula.


I un ateu sense cognom il·lustre:
La fe cega és un regal molt irònic que fem al suposat creador de la intel·ligència humana.

George Bernard Shaw, dramaturg:
Defensar que un creient és més feliç que un escèptic és com dir que un borratxo és més feliç que un abstemi.

Bertrand Russell, matemàtic i filòsof:
La gent confia que Déu resoldrà les coses. Però no ho ha fet mai en el passat, no entenc per què pensen que ho farà en el futur.

Sigmund Freud, neuròleg:
Ens diem que seria maco si hi hagués un Déu que hagués creat el món, i una Providència benèvola, i un ordre moral de l’univers i una altra vida més enllà d’aquesta, però és massa sorprenent que tot això sigui tal com desitjaríem que fos.

Richard P. Feynman, físic:
És més interessant viure amb el dubte i la incertesa que no pas tenir respostes que poden estar equivocades.


Emo Phillips, actor i escriptor:

De petit resava cada nit perqué volía una bici nova. Després em vaig adonar que la cosa no funcionava així. O sigui que vaig robar una bici i vaig demanar a Déu que em perdonés.

Aldous Huxley, escriptor:
No veuràs mai un animal que cregui en la màgia o en la religió. Només l'home es comporta amb aquesta follía. És el preu que hem de pagar per ser intel-ligents, però no prou.


Mark Twain, escriptor:
Si Crist fos aquí ara mateix, segur que no seria cristià.


Lucreci, filòsof i poeta:
Totes les religions són sublims per a l’ignorant, útils per al polític i ridícules per al filòsof.


Nietzsche, filósofi filòleg:
És l'home un dels errors divins? O és Déu un error humà?




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18 Enero 2008

PROBLEMAS DEL NIÑO EN EL MUNDO

He econtrado esta página web Asociación Española de Pediatría de Atención Primária por casualidad y, entre muchas otras cosas, me ha llamado la atención dos historias de niños. Una viene de África y la otra de Latinoamérica. Son impresionantes y, además, verídicas, lo cual impresiona aún más. Aquí os las dejo:

EL NIÑO INNOMINADO

Innominado quiere decir sin nombre. En Manhiça, Mozambique, al igual que en la mayoría de países del África Subsahariana, los niños no se ganan su nombre definitivo hasta que no han demostrado que pueden sobrevivir. Y sobrevivir al primer mes de vida es la tarea más difícil a la que se enfrentarán en sus vidas, ya que el riesgo de morir en el período neonatal (primeros 28 días de vida) es mayor que a cualquier otra edad. Y en Manhiça, de forma similar a lo que ocurre en todo el continente, aproximadamente uno de cada 5 niños muere antes de poder cumplir 5 años, pero una cuarta parte de estas muertes se concentra en el primer mes de vida. Las causas de esta intolerablemente alta mortalidad infantil son prácticamente todas evitables. Contra la malaria, la enfermedad que mata más niños en África, existen tratamientos eficaces, y excelentes métodos de protección como las redes mosquiteras. Contra el Pneumococo o el Haemophilus, bacterias culpables de la mayoría de casos de neumonía y meningitis y de tantísimas otras muertes, existen además de antibióticos eficaces, vacunas que aquí siempre están a punto de llegar, pero no llegan. La salud de África, azotada desde siempre por pandemias recurrentes, está comprometida por una apabullante falta de recursos combinada con un difícil acceso a los escasos centros de salud disponibles. En Mozambique, por poner un ejemplo, más del 60% de la población del país no tiene acceso a ningún tipo de centro sanitario, sea del tipo que sea.
Esta es la historia de un niño llamado Innominado, pero en el fondo es la historia de todos los Innominados que nunca llegaran a tener nombre.


Innominado Manhiça es un niño de 8 meses de edad, sexto hermano de una familia que tiene suerte de contar con los dos padres, Armando y Raquel Manhiça. El Sr. Armando trabaja en las minas de Sudáfrica, y una vez al año vuelve a Mozambique para ver a su familia.
De los cinco hermanos de Innominado, tres murieron antes de llegar al año de vida. Los dos gemelos, que nacieron antes de tiempo y con bajo peso (Raquel tuvo malaria en el séptimo mes de embarazo, y el parto se le adelantó) murieron ambos durante sus primeros días de vida. La hermana mayor, murió a los seis meses de edad por una diarrea que hubiese tenido fácil tratamiento, pero Raquel no llegó a tiempo al puesto de salud porque no tenía dinero para pagar el transporte. Innominado ha tenido más suerte, y su madre ha conseguido, no sin dificultades, traerlo al hospital, dónde se le ha diagnosticado malaria, 5 cruces. Innominado está pálido como el papel, y respira mal y muy rápidamente. Su madre nos cuenta que desde hace dos días ha dejado de mamar, y la hipoglucemia grave que le detectamos nos lo confirma. Le administramos sueros con dextrosa, y sin esperar a los resultados del hematocrito, pedimos una transfusión de sangre urgente, pero desde el banco de sangre nos informan que no tienen de su grupo. Raquel no puede donarle la suya, que es compatible, porque vuelve a estar embarazada. Empezamos a tratarle con antimaláricos, pero poco a poco sus grandes ojos se van enturbiando, e Innominado muere antes de que la única ambulancia del Hospital haya vuelto de su última transferencia.
Raquel se marcha triste, con el cuerpo de su último hijo envuelto en la misma capulana(1) colorida que hasta hace unas horas cubría a su hijo vivo. Tendrá que andar los más de 25 kilómetros que separan su choza del hospital, ya que ningún conductor de chapa(2) querrá llevar un cadáver en su vehículo. Innominado seguirá siendo anónimo entre muchos de los más de 1 millón de niños africanos que cada año mueren de malaria. Pero al menos su historia ya ha sido contada.

1 Tela multiusos que se usa principalmente para vestir y para asegurar a los bebés a la espalda de sus madres
2 Camionetas reconvertidas para el transporte público, que suelen llevar hasta 25 pasajeros.

Historia enviada por Quique Bassat, pediatra. Trabaja en el Centro de Investigación en Salud de Manhiça, Mozambique, realizando asistencia médica e investigación en malaria y otras enfermedades infecciosas"









HISTORIA DE UNA NIÑA

El Hospital abrió hace dos meses una consulta para asesoría y diagnóstico de VIH-SIDA.
Llega el día mundial del SIDA. Para muchos, será una jornada más. Quizá alguien nos trate de colocar un lacito rojo....


Una mañana se acercan al hospital una mami joven y su hija adolescente. Tiene 13 años. “Hemos sabido que aquí se hacen exámenes para VIH”. La consejera les recibe. Hablan un ratito largo. Comparten vida. Finalmente madre e hija, se pinchan la prueba. Somos nuevos en estos menesteres, empezamos hace un mes. Esta vez, ha sido la primera, el test rápido de la joven resulta reactivo. Se repite con otro método, aun queda la esperanza de error. De nuevo lo mismo.
La vida en el campo, en estos lugares pobres y aislados es muy dura. En una casa de pocos metros conviven a veces 8, 10 personas, si no más. La distancia a la casa más próxima es grande. No hay luz. No hay agua. El día a día se consume mirando por una ventana, la siembra, las gallinas, lavar la ropa...ir a por el agua. La mujer es de la casa y ayuda en el campo. La mujer es para los hijos que hasta hace pocos años, igual no tenían escuela cercana a la que ir, ni quien les enseñara otra cosa que a vivir.
A los 11 años un hombre mayor, empezó a hacerle regalos y otras cosas. Luego “me hizo suya”. Desde entonces la encerró en su casa. No permitía que hablara con nadie. ¿Quién iba a ir hasta allá? Quizá pasaban por los lindes de la casa para cultivar sus tierras. Quizá sabían, pero esas cosas no se comentan. Su mamá abandonada por el esposo y tenía nuevo compromiso. Consintió que su hija viviera (¿?) de aquel modo.... Allí concibió y nació su hijo, su esperanza
El hombre murió flaco. “Algo tenía al hígado y a los pulmones”. Ella le cuidó, porque aunque había sido mujeriego, a ella le fue fiel.
En la consejería hay dolor. ¿Cómo informamos a una niña - madre de 13 años?. Cuando vamos a hacerlo, a solas nos ha contado su historia. La cosa sigue. Ahora su mamá la tiene cuidando a otro nuevo hermanito. Le amenaza con dar a su hijo a alguien. Le pega. Ella quiere trabajar. Pide a los vecinos 1 dolarcito y lo va escondiendo para tener para marcharse un día con su hijo. No sabe dónde. A trabajar. Tiene una hermana en Guayaquil de la que no sabe en los últimos 4 años, pero tratará de buscarla...allí estará cerca para hacerse los controles.
¿A quien quieres que le contemos lo que te pasa? A nadie. Yo sola puedo. Lo otro será peor. Si mi hijo está bien, yo tengo que luchar para que crezca de otra manera... Dicen que la comunidad es buena, que allí se hace trabajo con los compañeros y de ahí se ahorra... Quizá allí se lo cuente a alguien.

En Ecuador el número de personas contagiadas por el VIH, es desconocido en muchas zonas. Los números no son reales, al menos en el campo. Algunas empresas bananeras, tienen su propio fondo para ayuda a los trabajadores seropositivos. Son bastantes. La mayoría de casos diagnosticados son de transmisión heterosexual. Las mujeres son las más perjudicadas...
Historia enviada por Maite Labayru desde Ecuador.



Hay centenares, miles de historias como esta por el mundo. Y yo me pregunto: ¿cómo puedo vivir tan tranquila, disfrutando de tantas cosas, cuando todavía existen estas infamias?. Pero lo peor es que seguiré viviendo bastante tranquila y disfrutando de muchas cosas y sin hacer nada por remediarlo. ¡¡Qué vergüenza!!

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14 Enero 2008

UN POQUITO DE HISTORIA

Mucho se está hablando sobre el tema del himno (que, digo yo, la gente tiene poca faena), así que me he entretenido en buscar un poco de suhistoria. También transcribo cuantas letras he encontrado, que no son pocas, por cierto. Ahí va:

De La Wiki:
La Marcha Real es uno de los himnos más antiguos de Europa: su primera mención aparece en 1761 en el Libro de Ordenanza de los toques militares de la Infantería Española de Manuel de Espinosa. En este documento está escrita su partitura y es titulado Marcha Granadera o Marcha de Granaderos, sin autor conocido.
Se apunta a que pudiera haber sido un regalo del Rey Federico Guillermo I de Prusia, llamado el "Rey Sargento", a su sobrina y ahijada María Amalia de Sajonia con motivo de su boda con el Rey Carlos III, entonces Rey Carlos VII de Nápoles en 1738.
En 1770, el rey Carlos III declaró Marcha de Honor a la Marcha de Granaderos, y con ello formalizaba la costumbre de interpretarla en actos públicos y solemnes. Es durante el reinado de Isabel II cuando se transforma en himno oficial.
Tras la Revolución de 1868, el general Prim convocó un concurso nacional para crear un himno oficial, pero se declaró desierto, aconsejando el jurado que continuara considerándose como tal la Marcha de Granaderos. Durante la Segunda República se adoptó como himno oficial el himno de Riego aunque después de la Guerra Civil Española volvería a utilizarse la Marcha Real, cantada a veces con los versos del poeta José María Pemán.
La versión sinfónica actual de la Marcha Real (Granadera) fue encargada al maestro Francisco Grau tras la aprobación de la Constitución Española de 1978, y en 1997 mediante Real Decreto el Estado Español adquiere los derechos de autor y de explotación de la Marcha Real.
[Otras conjeturas:
En los años 1980 otro musicólogo español, con la ayuda de un investigador español residente en Italia, descubrió en un archivo de Venecia la que parece la fuente original de la obra supuestamente enviada a España por el Rey de Prusia. Se trata de una "Llamada" y es probable que date del siglo XVI. En la clasificación figuraba como "spagnola".
Otras fuentes apuntan a que el origen del himno oficial podría estar en una composición del filósofo y músico árabe saraqustí Ibn Bayyah (Avempace) de finales del siglo XI o principios del XII.]

De La Moncloa:
El Himno Nacional de España es conocido tradicionalmente por "Marcha Granadera" o "Marcha Real Española". No tiene letra, sólo música.Existen dos versiones: la completa y la breve, y cualquiera de ellas debe interpretarse siempre íntegramente y de una sola vez.
El origen del Himno Nacional está en un toque militar llamado "Marcha Granadera", de autor desconocido, que aparece recogido en 1761 en el "Libro de Ordenanza de los toques militares de la Infantería Española". El Rey Carlos III la declaró Marcha de Honor el 3 de septiembre de 1770, aunque fue la costumbre y el arraigo popular las que erigieron esta composición en Himno Nacional, sin que existiera ninguna disposición escrita.
Los españoles consideraron la "Marcha Granadera" como su Himno Nacional y la llamaron "Marcha Real", porquese interpretaba en los actos públicos a los que asistían el Rey, la Reina o el Príncipe de Asturias.
La "Marcha Real" ha sido siempre el Himno de España, salvo durante la II República (1931-1939)cuando se adoptó elHimno de Riego.
No es hasta 1997 cuando el Estado adquiere los derechos de explotación del Himno, que pertenecían a los herederos del maestro Pérez Casas, mediante el Real Decreto 1543/1997, de 3 de octubre.

Hasta aquí lo que he encontrado en cuanto a su historia, con datos coincidentes y otros que no. Como pasa siempre con la historia.
A continuación van las letras que he pillado por ahí:

Letra de Ventura de la Vega, 1843

Venid españoles
Al grito acudid.
Dios salve a la Reina,
Dios salve al país.

Letra de Marquina, en tiempos de Alfonso XIII

Gloria, gloria, corona de la Patria,
soberana luz
que es oro en tu Pendón.
Vida, vida, futuro de la Patria,
que en tus ojos es
abierto corazón.
Púrpura y oro: bandera inmortal;
en tus colores, juntas, carne y alma están.
Púrpura y oro: querer y lograr;
Tú eres, bandera, el signo del humano afán.
Gloria, gloria, corona de la Patria,
soberana luz
que es oro en tu Pendón.
Púrpura y oro: bandera inmortal;
en tus colores, juntas, carne y alma están

Letra de José M.Pemán, tras la Guerra Civil

Viva España,
gloria de tradiciones,
con la sola ley
que puede prosperar.
Viva España,
que es madre de Naciones,
con Dios, Patria, Rey
con que supo imperar.
Guerra al perjuro
traidor y masón,
que con su aliento impuro
hunde la nación.
Es su bandera
la historia de su gloria;
por ella dará
su vida el español
Fe verdadera
que en rojo de amor
aprisiona briosa
un rayo de sol.

Dos propuestas de Joaquín Sabina:
1.
Ciudadanos, / en guerra por la paz / y la diosa razón / mano en el corazón. / Ciudadanos, / ni súbditos ni amos / ni resignación / ni carne de cañón. / Pan amasado / con fe y dignidad / no hay nada más sagrado / que la libertad.
2.
Ciudadanos, / ni héroes ni villanos, / hijos del ayer, / hay tanto por hacer. / Ciudadanos, / tan fieramente humanos, / tan paisanos del / hermano de Babel. / Alta montaña / con puerto de mar / clave de sol España / atrévete a soñar.







Ahí queda eso para quien le interese. Para mí: ni himnos, ni banderas, ni fronteras.

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